Verano... ¿Tiempo de Deberes?
Todos esperamos con ansiedad la llegada de las vacaciones
de verano. Se deja atrás la rutina y se abre un período de ocio y descanso para
toda la familia. ¿Para toda la familia? Algunos niños se sienten
abrumados cuando llega el verano y los padres encargan gran cantidad de deberes
que relega los juegos a un segundo plano. También los niños necesitan
descansar del trabajo realizado durante todo el curso y lo mejor es que vivan
el verano como un período de relajación y diversión. Si les ha quedado alguna
asignatura, se puede hacer compatible el tiempo libre con las clases particulares
o la planificación de los estudios.
Acaba el curso escolar y empiezan las vacaciones. Todos los miembros
de la familia desean disfrutar del verano. Los niños también necesitan
romper con la rutina de la escuela, los deberes, los horarios y las actividades
extraescolares. El verano es el momento ideal para relajarse y olvidar la disciplina
del reloj.
Salvo algunas excepciones, pocos son los padres que se llevan trabajo a casa
durante las vacaciones. Sin embargo, la mayoría de ellos considera que sus hijos
deberían continuar con alguna tarea escolar también en vacaciones. Algunos padres
lo plantean con el objetivo de reforzar lo aprendido durante el año,
otros quieren que empiecen a preparar algunas asignaturas para el curso siguiente,
y también hay quien desea simplemente tenerlos ocupados durante algunas horas
del día. Como en casi todas las cuestiones relacionadas con la educación de
nuestros hijos, también en este caso debemos dar prioridad a su bienestar
y no a nuestro egoísmo.
Si un niño ha aprobado el curso y tiene un buen nivel, no tendrá problemas cuando regrese en marzo, aunque pueda olvidar algunas cositas. De hecho, hemos de pensar que la memoria es limitada y que nunca recordaremos todo aquello que hemos estudiado. Por tanto, si no le han quedado asignaturas para marzo es preferible dedicar el tiempo libre a las actividades lúdicas y no hacer más que las tareas recomendadas por la propia escuela.
- Hasta los 8 ó 9 años, leer un libro, practicar algún deporte y jugar es suficiente.
- En el caso de niños mayores quizá son necesarias otras medidas, sobre todo cuando hay algún suspenso.
En ese caso es importante tener en cuenta:
- Una mala nota ya es un castigo por sí misma y por ello no conviene dramatizar ni hacerles sentir culpables. Es mejor reflexionar sobre los motivos que han llevado a este resultado y alentarles a superarlo que dejarlos sin vacaciones.
- Marcar los objetivos reales (en qué asignaturas pueden mejorar) y programar un método de trabajo pueden ayudar a organizar el tiempo de repaso sin renunciar al ocio que también necesita.
- Cuando las cosas no han ido bien durante el curso, se puede optar por las clases de refuerzo que muchos centros organizan durante un mes.
- Aunque es preferible dedicar las mañanas a un rato de estudio no hay que marcar unos horarios inflexibles ni unas normas demasiado estrictas.
Hay que tener presente que un niño que aprovecha el verano
para relajarse, jugar y compartir actividades con sus padres y amigos estará
en mejor disposición para empezar el nuevo curso que otro que viva estos meses
como una tortura, agobiado por los deberes.
No debemos olvidar, sea cual sea la edad que tengan, que convivir con otros
niños y niñas es el mejor modo de aprender a relacionarse e independizarse,
dos objetivos siempre importantes en su desarrollo. Un buen lema a la hora de
organizar este periodo es que no se trata de "suspender" las vacaciones por
muy mal que hayan ido las cosas.